En CIM sabemos que construir equipo también ocurre fuera del trabajo y nosotros trabajamos desde distintos puntos de España. Nuestro día a día transcurre entre proyectos, reuniones, desarrollos, soporte y coordinación continua entre equipos y clientes.
Y aunque la tecnología nos permite trabajar conectados constantemente, hay algo que sigue siendo difícil de sustituir: compartir tiempo juntos fuera del contexto habitual, por eso este fin de semana celebramos nuestro evento de primavera del equipo.
Una casa rural, ruta, piscina, barbacoa y muchas conversaciones que normalmente no ocurren entre llamadas o reuniones.
Y precisamente ahí es donde este tipo de encuentros aportan valor de verdad.
Más allá del “team building”
Muchas veces se habla de team building como si fueran actividades puntuales o dinámicas organizadas, pero en realidad, construir equipo suele ocurrir de forma mucho más natural.
Ocurre:
- Cuando aparecen conversaciones que normalmente no tendrían espacio
- Cuando compartes tiempo sin prisas
- Cuando conoces mejor a las personas más allá del trabajo diario
- Cuando se generan vínculos que luego facilitan mucho el día a día profesional
Porque los equipos no funcionan solo por organización o coordinación también funcionan por confianza.
Por eso creemos que generar espacios para compartir tiempo juntos sigue siendo importante.
No para “hacer empresa”, sino para reforzar algo mucho más sencillo: sentir que hay personas detrás de los proyectos, las reuniones y los mensajes.
Lo que realmente nos llevamos
Sí, hubo ruta.
Sí, hubo BBQ.
Y sí, también cayó el primer bañito del año.
Pero lo más importante no fue el plan. Fue volver con la sensación de haber reforzado algo que en el día a día muchas veces se da por hecho: la confianza entre las personas que forman el equipo.
Y eso, aunque no aparezca en ningún KPI, termina notándose en cómo se trabaja juntos después.

